Tres robos en la capital volvieron a demostrar que el verano vino cargado de inseguridad. El más grave de estos ilícitos fue un escruche en el que los delincuentes robaron $ 200.000 de un departamento ubicado en un octavo piso de una edificio ubicado en Córdoba al 400.

Susana Peralta había dejado su casa sola el 29 de diciembre del año pasado para salir de viaje. Pero al volver, el jueves por la noche, descubrió la penosa realidad a la que se iba a tener que enfrentar.

Según la Policía, los ladrones se habían metido en su departamento sin siquiera forzarle la puerta. Por esto quedó sorprendida cuando, al revisar sus pertenencias, se dio cuenta que le faltaban $ 200.000, una bolsa con ropa, una cámara de fotos y una lapicera con una microcámara incorporada.

LA GACETA intentó ayer entrevistar a la víctima pero la mujer señaló que no tenía ánimo para hablar de lo que sucedió.

En su declaración policial, asentada en la Seccional 1ª, Peralta dijo que la única persona que tenía una copia de la llave de su domicilio era un familiar suyo al que se la había dejado para que le cuidara el departamento.

La Policía informó que todavía no detuvo a ningún sospechoso y que busca testigos que puedan dar alguna pista del ilícito.

Engaño y robo

El otro hecho de inseguridad que se denunció ayer pero que fue perpetrado el jueves por la noche ocurrió en Francia primera cuadra. En esa calle ubicada en la zona de El Bajo, un médico de 92 años fue engañado por un ladrón que se hizo pasar por un paciente y que le robó más de $ 7.000 y un revólver calibre 32.

Horacio Carilla denunció en la Policía que el supuesto paciente entró a su consultorio diciéndole que había sufrido un esguince en el tobillo. Pero cuando el médico se disponía a revisarlo el delincuente lo amenazó con un revólver y lo obligó a entregarle todo el dinero que tenía.

El último de estos robos dentro de la capital sucedió en un centro cultural ubicado en 25 de Mayo y Colombia donde, según denunciaron ayer en la Seccional 5ª, un grupo de ladrones se llevó una potencia para parlantes, una caja de herramientas y una puerta de metal. El robo fue descubierto por la encargada del lugar, que descubrió el escruche cuando fue a abrir el establecimiento.